Franco De Vita, tour En primera fila.

Entrevistas
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Siempre vigente, sus canciones conmueven a todo el auditorio. Su paso por Asunción del Paraguay dejó su marca en una noche mágica en el Yacht Club. 

Siempre vigente, sus canciones conmueven a todo el auditorio. Su paso por Asunción del Paraguay dejó su marca en una noche mágica en el Yacht Club. 

El cantautor ha vendido 25 millones de copias de su material y sus canciones cantadas por otros artistas suman más de 30 millones de copias vendidas. Habiéndose traducido a más de 12 idiomas casi todos sus hits.

Dicen que este hombre llegó a ser tan popular en el país que lo vio hacerse famoso, que tuvo que mudarse a otro país para buscar un poco de paz. 

FDV: Ese número de copias es impresionante y me sorprende porque no llevo la cuenta. Pero tengo que agradecer a esta región porque unos cuantos millones son de aquí.

R3N: Tu nombre completo es Franco Atilio De Vita De Vito?

FDV: Sí, porque mi papá era De Vita y mi mamá, De Vito. Mis padres se conocieron en Venezuela siendo emigrantes de Italia y llegaron a Caracas en los años ´40, más o menos. Ahí nació mi hermano mayor, luego nací yo, y después mi hermana y por último el menor. Por alguna razón mis padres cambiaron de idea y querían mudarse a Italia.

R3N: Porqué tus padres decidieron llevar a la familia a Italia?

FDV: El espíritu de un emigrante de aquel tiempo era volver a su patria. Mi padre dijo a mi madre que ya teníamos algo de dinero reunido y una familia armada. Nos fuimos a Italia en tandas pero mi padre se quedó en Venezuela trabajando. Recuerdo que vivíamos en un pueblo muy pequeño en la provincia de Salerno. Teníamos una vida muy tranquila en el campo. Pero yo siempre soñaba con salir de ahí, aquello se me hacía muy pequeño, muy estrecho. Me agobiaba. Luego, a mi padre, se le empezaron a complicar las cosas en Venezuela. Fue entonces que nos empezamos a volver. Primero mi madre, luego mi hermano mayor, después yo, y por ultimo mi hermana. Mi madre empezó a trabajar con mi padre en la única tintorería que le quedaba, de las varias que tenía. 

R3N: Qué edad tenías tú cuando regresaste?

FDV: 13 años cuando me tocó a mí el turno de venir a Caracas.

R3N: Cómo sobrellevaste el cambio de un pueblo a la capital de un país?

FDV: Si debo decir la verdad, te confieso que la pase mal. Fue un shock salir de un pueblito para un muchacho de 13 años y criado en un pueblo a orillas de la ciudad. Era un niño de Europa, de pantaloncitos cortos, camisita y bien peinadito. Comparado con un niño de América que anda con zapatos de goma y jeans rotos. 

R3N: Son culturas totalmente diferentes. Y te gustaba?

FDV: No! No me gustaba nada! Yo jugaba fútbol y ellos Beisbol. Estuve hasta los 18 años en Venezuela y decidí que debía irme porque quería buscar aventuras. La noche que lo comuniqué en casa hubo una pelea tremenda con mi padre cuando dije; “me voy a Nueva York”!   

R3N: Tus padres no querían que seas músico?

FDV: Ni un poco! Decían que era la perdición de un joven! Aunque yo, realmente, quería estudiar arquitectura, sabía que debía abrirme camino con los pocos pesos que me aportaba hacer música. 

R3N: Nunca te imaginaste llegar a donde llegaste y estar sobre los escenarios que pisaste?

FDV: La verdad es que no. Porque sólo cantaba por lo que sentía. Y era la necesidad de expresarme, de decir cosas. Nunca pensaba en el dinero. Pero de este pasatiempo salió el grupo “Corpus”. Una bandita de vagos que hacíamos cover´s en fiestas. Por eso es que viví de hacer música en estas fiestas durante 10 años, más o menos.

R3N: Pero tú eres solista!

FDV: Te cuento. Un día nos animamos a grabar nuestros temas e hicimos un disco. Obviamente nos fue mal (risas). Luego se abrió una discográfica en la ciudad que decidió escuchar mis temas. Y gustaron. Pero no querían al grupo, me querían sólo a mí. 

Me dijeron, “los siento, pero nosotros no queremos todo el  grupo, solamente te queremos a ti”. A lo que yo respondí que me sentía muy halagado, pero que gracias, que no aceptaría dejar a mi banda. Y me fui. 

R3N: Códigos del barrio…

FDV: Y sí.  Pero escucha, que pasó que a los dos o tres meses tuvimos una pelea con el bajista que era medio líder y me dijo; “si no te gustan las cosas así como yo digo, puedes irte y hacer esas cosas que propones que hagamos, pero hazlas tú sólo”.  Le dije; bueno, gracias! Y me fui a la discográfica. Cuando llegué toqué a la puerta y cuando me atendieron les pregunte si aún tenía el contrato que me habían ofrecido. Me respondieron que sí y entonces lo firmé. 

R3N: Ahí empieza entonces la historia de Franco De Vita. Eso te cambió la vida. Porque además, tu primer disco te dispara directo a la cumbre.

FDV: Sí! Pero no me lo podía creer. La verdad que en Venezuela me ayuda muchísimo a iniciar mi carrera el que hayan puesto un tema mío a una telenovela. El resultado puso patas para arriba mi mundo. Tenía que organizarme en todo ya que no tenía nada armado. Si no tuviera a Cesar (su representante desde el inicio de su carrera como solista) no lo hubiera podido lograr, si no tuviera la seriedad con que él tomó esto, no hubiera podido llegar hasta donde llegué.

R3N: Le has dado en tu vida real el toque de alguna de tus canciones o viceversa?

FDV: En algunas sí. Y sin ir muy lejos, fue en “Tu de que vas”. Es una de las canciones que se refleja completamente una de mis más fuertes historias de amor que me tocó vivir.

R3N: Cómo ha sido la relación con tus hermanos?

FDV: El menor trabaja conmigo, con mi hermana me llevo muy bien, y con mi hermano mayor siempre nos hemos llevado muy mal (risas). Pero es desde pequeños. Hasta que él se viene primero a Venezuela, luego vine yo y ahí como que se acomodó la cosa. 

R3N: Qué pasa en tu vida detrás de las cámaras? Cómo es tu vida real? 

FDV: Podría decirte que este trabajo, del que no me quejo y que me apasiona, me ha hecho un hombre muy solitario. Porque cuando salgo de mi casa ya no sé bien de dónde soy. Y los amigos que había hecho como emigraron, completa mi confusión.

R3N: Trabajaste más de dos décadas seguidas sin parar. Llego algún momento en que dijiste “Basta, ya no puedo más con esto”?

FDV: Si. Sucedió cuando de pronto hubo una canción que no funcionó, luego el disco no funcionó, y ya mi trabajo había perdido “tal” lugar, y me frustré. Porque cuando me propongo algo tiene que funcionar.

R3N: Que disco no funciono como hubieras querido?

FDV: Un disco que se llamó “Fuera de este mundo”. Que para mí fue muy particular, porque era la primera vez que componía las canciones con la guitarra. Que es totalmente diferente que cuando compones las canciones con un piano. Allí mostraba a un Franco De Vita diferente. Me gustaba muchísimo ese disco, había canciones hermosísimas, pero no se apreció lo que valía realmente.  

R3N: Entiendo. Y en tren de confesiones…porqué tomas la decisión de no tener hijos?

FDV: Es simple mi lógica. No quiero tener un hijo para después irme de casa y estar un mes fuera en gira. Y al regreso tener que explicarle quién soy. Puedo decir que esta decisión acarrea mi más grande frustración. Pero la voy llevando.
 

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